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DECLARACIÓN DEL COMITÉ
EJECUTIVO DEL PDA
POR EL ACUERDO HUMANITARIO:
NO A LA GUERRA, NO AL SECUESTRO

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El
Comité Ejecutivo del Polo Democrático
Alternativo (PDA) aprobó, por unanimidad,
participar en una jornada el 4 de febrero
por el Acuerdo Humanitario, contra la guerra
y contra el secuestro, sumándose a
las iniciativas de "la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT), la Federación
Colombiana de Educadores (FECODE), la Confederación
General del Trabajo (CGT), los Alcaldes de
Bogotá, Cali y los gobernadores de
Nariño, Santander y Cesar.
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El Polo Democrático Alternativo
juzga urgente en la presente coyuntura dar a conocer
sin ambages cuál es su posición, ya
que la marcha convocada por todos los medios de comunicación
puede dar lugar a contradictorias interpretaciones
y el Polo no puede permitir que su actitud se asuma
ni como connivente con las Farc, el secuestro y los
crímenes de guerra y lesa humanidad ni como
apoyo al gobierno de Álvaro Uribe, al que se
opone de modo inequívoco por su carácter
autoritario y regresivo.
1. No podemos aceptar, por falso, el dilema que se
les ha planteado a la ciudadanía y a la comunidad
internacional como inexorable: o las Farc o el gobierno
de Uribe.
2. Condenamos sin vacilación el secuestro y
los demás crímenes de guerra y de lesa
humanidad cometidos por las Farc, atentatorios a la
dignidad de la persona y a todos los derechos y bienes
que de ella se derivan tales como la autonomía,
la libertad, el derecho a no ser sometidos a tratos
inhumanos y crueles y a no ser privados injustamente
de la familia y la proximidad a los seres queridos.
3. Condenamos con idéntica fuerza a todos los
grupos armados al margen de la ley, insurgentes y
paramilitares, cuyos delitos atroces, de ser mostrados
en imágenes dramáticas como lo han sido
los secuestrados de las Farc, recientemente, tendrían
que producir en todo el mundo igual sentimiento de
repulsión y de condena.
4. Denunciamos y condenamos con indignación
y tristeza las condiciones ignominiosas en que viven
aproximadamente 4 millones de desplazados, producto
del despojo violento de sus tierras por parte de grupos
paramilitares y en ocasiones también de las
guerrillas.
5. Denunciamos y condenamos aun con mayor vigor e
indignación los crímenes horrendos cometidos
por la fuerza pública mediante acciones monstruosas
como las ejecuciones de campesinas y campesinos inocentes,
de docentes y sindicalistas, presentados luego como
insurgentes caídos en combate para materializar
los siniestros "falsos positivos".
Y los condenamos con más fuerza porque revelan
la inversión horripilante que ocurre cuando
quienes tienen a su cargo la protección de
las personas, se tornan en sus verdugos despiadados.
6. Todo lo anterior delata sin atenuantes, la existencia
de un conflicto armado que aqueja al país desde
hace más de 40 años, negado maliciosamente
por un gobierno que se obstina en escamotear el fenómeno
para soslayar la exploración de sus causas
y presentar la respuesta militar, atroz en muchas
ocasiones, como la contribución de Colombia
a la lucha contra el terrorismo global.
7. Señalamos entonces que el dilema explícita
o implícitamente presentado como inexorable
admite y reclama una tercera opción: el Estado
social de derecho, bajo la forma política de
la democracia participativa, plasmado en la Constitución
del 91 que tan denodadamente se ha empeñado
este gobierno en destruir, y que el Polo ha adoptado,
en lo que atañe a su filosofía igualitaria
y garantista, como su hoja de ruta.
8. Tenemos la firme convicción de que sólo
mediante el reconocimiento honesto de la existencia
del conflicto y de que hay en su origen factores sociales
y económicos que es urgente enfrentar, es posible
emprender el camino para ponerle término.
9. Afirmamos que el ejercicio legítimo de la
fuerza del Estado debe estar precedido y acompañado
de un propósito de diálogo dirigido
a reconocer, sin reticencias, los graves errores en
que han incurrido los actores y a sumar esfuerzos
para construir, en el marco de un Estado con la soberanía
recobrada, una sociedad justa que se parezca muy poco
a la inicua y violenta que hoy tenemos.
10. Creemos necesario que mientras el fin anhelado
de esta guerra inhumana que padecemos se logra, es
preciso urgir la celebración de acuerdos humanitarios
que mitiguen los crueles efectos de la confrontación
bélica, dando efectividad a los Convenios y
Protocolos de Ginebra y a nuestra propia Constitución
Política y demandando simultáneamente
que todos los secuestrados civiles (rehenes) en poder
de los grupos irregulares alzados en armas sean puestos
en libertad sin condiciones, tal como lo exige el
Derecho Internacional Humanitario.
11. Piensa el Polo que en la prosecución de
esos objetivos la comunidad internacional, los países
amigos y particularmente nuestros vecinos, pueden
cumplir tareas de acompañamiento, buenos oficios
e intermediación con cuidadoso respeto por
la soberanía del país y con un trato
considerado y respetuoso de éste hacia aquellos
que condesciendan en cumplir tal función.
12. Como vemos que no son todos éstos los objetivos
y razones que convocan a la marcha que ha tomado fuertes
visos de oficial, hemos resuelto manifestar en la
misma fecha pero en otro momento con todas las organizaciones
y personas que compartan nuestros propósitos,
plasmados en las siguientes consignas:
¡No a la guerra!
¡No al secuestro!
¡Sí a la vida!
¡Sí a los acuerdos humanitarios!
¡Sí al diálogo que ponga término
al conflicto!
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