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EL TRATADO VISTO DESDE ÁNGULOS
NO COMERCIALES
¿APROBAR
EL TLC POR SEGURIDAD NACIONAL?
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POR CLAUDIA LÓPEZ
Según el
presidente Bush, el TLC con Colombia pasó
a ser asunto de política y seguridad
nacional. Vale la pena discutir el asunto desde
esos ángulos.
Tanto el presidente Uribe como Bush han tenido
como doctrina central de sus gobiernos la seguridad.
Han armado esa doctrina alrededor de la lucha
contra el terrorismo como fin supremo e incontrovertible.
Argumentan que ese fin justifica la defensa
legítima y preventiva, que incluye invadir
territorios extranjeros que constituyan refugio
de terroristas. El gobierno de E.U. estableció
también que ese fin justifica la tortura
y no admite la aplicación de ningún
tipo de Derecho Internacional.
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Siguiendo esa línea,
Colombia legitimó la pena de muerte a terroristas,
pero, como la Constitución la prohíbe
y tampoco admite la ejecución sumaria por agentes
estatales, paga a privados que sí puedan ejecutarla
como incentivo para que se produzcan más bajas.
El apego de Colombia a esa doctrina
y su voto solitario a favor de la invasión
de Irak es lo que hace de Uribe el mayor aliado de
Bush en la región y compromete a este a devolverle
el favor con la aprobación del TLC. Es eso,
pues sobra decir que del comercio con Colombia no
depende la seguridad alimentaria, económica
o política de E.U. Lo único que depende
de Colombia es la vigencia de la doctrina de seguridad
de Bush en América Latina.
En el escenario regional, a propósito
del reciente incidente entre Colombia y Ecuador tramitado
en la OEA, quedó claro que, excepto Colombia,
los demás países de la región
rechazan la doctrina de seguridad de Bush y la aplicación
que pretendió darle Colombia para justificar
su incursión armada en territorio ecuatoriano.
No recuerdo en la historia de Estados Unidos un revés
diplomático mayor de ese país en América
Latina, pese a que ejerció todas las presiones
posibles y envió a su Secretaria de Estado
de gira por la región. Por cuenta del abuso
de la doctrina de seguridad que impuso al mundo el
presidente Bush, Colombia y E.U. están políticamente
solos en esa materia en la región. Eso sí
que es una amenaza para la seguridad nacional de ambos
países. Los dos recibieron el mensaje de toda
América Latina de que si quieren cooperación
en la lucha contra el crimen tendrán que acordarla
con reglas multilaterales y no imponerla con acciones
bélicas unilaterales.
En el escenario estadounidense, el partido demócrata
logró la mayoría en el Congreso por
poner al descubierto el abuso de la doctrina Bush
y sus fallas, costos y riesgos para la seguridad de
sus ciudadanos. Su probabilidad de ganar la presidencia
depende en buena medida de ofrecer seguridad a sus
ciudadanos con una política distinta de la
de Bush. Lo mismo se aplica para el campo económico.
Los TLC bilaterales, la desregulación, la reducción
de impuestos y tratamientos preferenciales en favor
de los pudientes han sido los principales instrumentos
de política económica de Bush. En este
momento de crisis económica e incertidumbre,
la campaña presidencial se definirá
también por quien logre minimizar esa incertidumbre
y retornar a la estabilidad con una política
distinta a la que produjo la crisis.
Y en relación con los intereses de E.U. en
Colombia, no sé si la bancada demócrata
sepa que mientras una supuesta foto de firma del TLC
con Colombia la presidiría la señora
Pelosi a la cabeza de un Congreso legítimo,
en Colombia 20 por ciento de los congresistas que
discutieron y varios que aprobaron el TLC saldrán
en la foto desde la cárcel, por vínculos
con el narcotráfico y el paramilitarismo, que
han asesinado a la mayoría de sindicalistas
colombianos e impidieron que el TLC tuviera normas
laborales, ambientales, de salud pública e
intercambio comercial mucho más equitativas.
¿Les interesa a la señora Pelosi y a
su bancada quedar en la misma foto? Legitimar las
decisiones de un Congreso colombiano tomado por criminales
y narcotraficantes es, sin duda, una gran amenaza
para la seguridad de Colombia y E.U. En ese contexto,
tendrá que ser evaluado el TLC con Colombia,
si de política y seguridad nacional se trata.
El Tiempo, Bogotá, 25 de marzo de 2008.
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