|
Una dura y contundente
misiva al presidente Álvaro Uribe le
hizo llegar Alían Lipietz, Presidente
de la delegación del Parlamento Europeo
para los países de la Comunidad Andina,
en la que rechaza enfáticamente la
violación de la soberanía a
territorio ecuatoriano por parte del ejército
colombiano para atacar un campamento de las
FARC y masacrar al comandante guerrillero
Raúl Reyes.
|
|
"Como presidente de la delegación
para la CAN, solo puedo expresar mi total falta
de comprensión ante tanta agresión
por parte de Colombia contra un país hermano,
y eso en plena negociación de un acuerdo
de Asociación entre la CAN y la Unión
Europea", dice.
Y agrega: "Qué hubiese pasado si se
hubiera localizado a Raúl Reyes en el Vaticano
en plena negociación con emisarios suizos?
¿Hubiese mandado a bombardear el Vaticano?",
se pregunta el europarlamentario.
El texto completo de la carta es el siguiente:
Bruselas, el 04 de marzo de 2008
Sr. Presidente de la República
de Colombia
Dr. Álvaro Uribe
Palacio de Nariño
Santa Fe de Bogotá
Colombia
Excelentísimo Señor
Presidente,
Al cabo de algunos días de
reflexión me permito escribirle con respecto
al grave incidente ocurrido el 1ero de marzo: me
refiero a la incursión en territorio ecuatoriano
perpetrada por la aviación y tropas transportadas
por aeronaves, con la finalidad de matar al 'número
dos' de las FARC, Raúl Reyes, a sus acompañantes,
y de llevárselos junto con tres computadoras.
Seguramente, la protesta y la indignación
del Presidente de la República ecuatoriana,
Rafael Correa, y la reprobación internacional
provocada por esta violación de la soberanía
ecuatoriana totalmente contraria a la legalidad,
no le habrán sorprendido, y pienso que es
con toda la conciencia de esta reprobación
que usted ordenó o dejó cometer este
acto. No tengo nada que añadir sobre este
asunto que usted no sepa ya.
He leído muy atentamente el
discurso del Presidente Correa, así como
la 'respuesta de su Ministro de Relaciones Exteriores
a la Cancillería del Gobierno Ecuatoriano',
así como varios artículos relativos
al contenido de las computadoras.
Es a triple título, Excelentísimo
Presidente, que me permito escribirle. Como Presidente
de la delegación del Parlamento Europeo para
los países de la Comunidad Andina, como ciudadano
francés, y como un viejo amigo de Colombia
y del pueblo colombiano. Además he tenido
varias veces el honor de reunirme con usted y de
escuchar su punto de vista, muy recientemente en
Bruselas y en Bogotá.
Como presidente de la delegación
para la CAN, solo puedo expresar mi total falta
de comprensión ante tanta agresión
por parte de Colombia contra un país hermano,
y eso en plena negociación de un acuerdo
de Asociación entre la CAN y la Unión
Europea. Usted me aseguró, hace unos días,
su voluntad de negociar 'de bloque a bloque'. ¿Cómo
se puede hablar de bloque todavía cuando
un miembro del bloque toma la iniciativa de lanzar
una intervención militar en un territorio
ajeno?
Como ciudadano francés, guardo
el recuerdo de una guerra atroz que realizó
mi país contra el Frente de Liberación
Nacional argelino, antes de terminar negociando
con él. Esta guerra estuvo plagada de incidentes
internacionales del mismo estilo: el bombardeo de
Sakhiet en Turquía, el desvío de un
vuelo internacional para capturar dirigentes del
Frente de Liberación Nacional
Estos
actos desacreditaron tanto a la diplomacia francesa
que Francia perdió una guerra que sus militares
pensaban haber ganado en el terreno.
De ninguna manera quisiera negar el
derecho del gobierno constitucional colombiano a
responder por las armas a los actos criminales de
los grupos que la misma Unión Europea inscribió
y mantiene en la lista de grupos terroristas: las
AUC, el ELN, las FARC. Pero atacar a los países
vecinos, muy perturbados ya por la afluencia de
refugiados colombianos, es algo muy distinto.
Pero hay algo más grave aún
- si es posible - me refiero al pueblo colombiano;
a los miles de secuestrados y sus familias, y a
la posibilidad de volver a la paz en Colombia.
Usted, Señor el Presidente,
aprobó públicamente un proyecto de
'zona de distensión' en la Florida - Pradera,
propuesta por los mediadores españoles, suizos
y franceses, donde se pudiese negociar un canje
humanitario.
Ante el rechazo por las FARC del perímetro
propuesto, Usted mismo me había dicho: 'Si
no quieren negociar en Colombia, que negocien donde
quieran, hasta en el Vaticano'.
Sin embargo, hace varias semanas que las FARC van
liberando cada vez más ciudadanas y ciudadanos
colombianos, senadores o representantes. Usted agradeció
públicamente a los mediadores que permitieron
estas liberaciones de colombianos, liberaciones
portadoras de tanta esperanza.
Es lógico que sí hubo
una mediación, hubo un lugar para estas negociaciones,
y que si éste lugar no estaba en Colombia,
fue entonces el objeto de 'acuerdos' territoriales
temporales entre las FARC, los mediadores y las
autoridades de los países vecinos de Colombia.
Es de notoriedad pública que
solamente un dirigente de la envergadura de Raúl
Reyes podía concluir tales acuerdos de liberación
(Rodrigo Granda, a quien Usted liberó a petición
del Presidente Sarkozy, estuvo en una posición
demasiado baja en la jerarquía de las FARC
para tomar tales decisiones).
Ha sido revelado, por una de las computadoras
confiscadas en el campamento de Raúl Reyes,
que las autoridades ecuatorianas habían tomado
disposiciones para que en ese lugar, cerca de la
frontera, se negociara la liberación del
Soldado Pablo Emilio Moncayo, el más antiguo
de los prisioneros de las FARC, cuyo único
crimen fue haber defendido el orden constitucional
de su Patria.
Quizás sabremos un día si las liberaciones
anteriores se habían negociado en el mismo
campamento o según un acuerdo del mismo estilo.
Lo que es seguro, es que al causar
la muerte de Raúl Reyes en ese lugar, las
Fuerzas Armadas Colombianas pusieron un término
a las negociaciones para la liberación del
Soldado Pablo Emilio Moncayo y quizás de
muchos otros posteriormente. Pienso en particular
en la ex-senadora Ingrid Betancourt, cuyas 'pruebas
de vida' inspiran las más altas inquietudes
acerca de su salud a corto plazo.
Excelentísimo Señor
Presidente, con todo el respeto que le debo, quisiera
recordarle el respeto a la lógica y a la
humanidad. Usted no puede querer una mediación
y matar a los negociadores, no puede llamar a la
solidaridad internacional para salvar a sus compatriotas,
y bombardear a los países hermanos que ofrecen
facilidades para las negociaciones.
Le pido pensar un momento en la siguiente
situación: ¿Qué habría
pasado si un mediador importante, un obispo colombiano,
un dirigente de la Cruz Roja, un Ministro o Diputado
de un país mediador europeo, hubiera estado
esa noche con Raúl Reyes en el campamento
facilitado por las autoridades ecuatorianas? ¿Qué
hubiese pasado si esta persona también hubiera
sido asesinada por una bomba colombiana? ¿Qué
hubiese pasado si se hubiera localizado a Raúl
Reyes en el Vaticano en plena negociación
con emisarios suizos? ¿Hubiese mandado a
bombardear el Vaticano?
Es por ello que, llevado por la preocupación
de sus compatriotas, le hago este llamado, Sr. Presidente,
no solamente a evitar las confrontaciones militares
que pondrían en peligro la vida de los rehenes,
sino a abstenerse absolutamente de toda operación
violenta contra los negociadores, emisarios o mediadores
en la búsqueda de un acuerdo humanitario,
ya sea en suelo colombiano, y mucho menos en suelo
de otro país soberano.
Reafirmando nuestro compromiso con
la paz en la región.
Le saluda atentamente,
Alain Lipietz