Romero hizo un recuento histórico del
papel de los partidos obreros y afirmó
que en un principio su rol en el siglo XIX fue
el de conducir los cambios políticos en
los países, pero a medida que se fueron
debilitando perdieron esa capacidad de liderazgo.
En el caso colombiano, el líder de la
tendencia Polo que Suma señaló que
lo que ha habido es una masacre sindical por parte
del paramilitarismo en los últimos 25 años,
lo que ha repercutido notablemente en la disminución
del sector obrero.
"Aquí derrotaron a bala y no ideológicamente
al sector sindical", dijo, pero al mismo
tiempo enfatizó que otra de las causas
del debilitamiento se debe a la puesta en marcha
del modelo neoliberal que se entronizó
en Colombia a partir de la década de los
años 90.
Así mismo, Romero fue autocrítico
y dijo que el sindicalismo también "ha
sido víctima de sus propios errores, por
cuanto cayó en el resbaloso piso de las
prebendas. Mientras se persista en ello, no podrá
salir adelante", advirtió.
Fue enfático en señalar que el
principal enemigo que enfrenta tanto el país
como los sectores sociales y sindicales es el
paramilitarismo que ha asolado a Colombia a través
de las masacres, el despojo de tierras y el desplazamiento
de millones de campesinos. Por eso llamó
a la convergencia de todos los sectores progresistas
y democráticos para superar la crisis institucional.
"El desafío del movimiento sindical
en esta hora es contribuir decididamente a cambiar
el modelo político y económico de
Colombia", e invitó a movilizarse
y a protestar por la parapolítica y las
privatizaciones de los activos del Estado y, de
esta manera, prepararse mediante una amplia convergencia
democrática para buscar la Presidencia
de la República en el 2010.
"El único partido que puede lograr
la paz y cambiar el modelo neoliberal por un modelo
económico equitativo es el Polo Democrático",
concluyó Romero.